No Son Mis Hormonas, Eres Tú
Ruth “Implacable” Harper está a un paso de ser socia de la empresa de consultoría donde trabaja, un nido de machitos con traje que la tienen hasta el moño. No va a dejar que nada ni nadie le impida el ascenso. Cuando dice nada, va en serio: cero hombres y, desde luego, cero rollos sentimentales, distracciones que eliminó hace mucho tiempo.
Pero después de una experiencia cercana a la muerte, Ruth cae en la cuenta de que acabar como una solterona amargada no mola nada. Elabora un plan para encontrar al hombre perfecto y se zambulle de cabeza en el turbio mundo de las citas por Internet. Objetivo: un ejecutivo forrado que entienda que su carrera es lo primero.
Pan comido, ¿no? Para nada.
Su confianza espanta a los tíos más que una película de terror. A todos menos a Nick, su paisajista, que con su rollo Zen y consejos de amor no solicitados la está volviendo loca. Es todo lo contrario al ejecutivo que busca, entonces ¿por qué narices todas las señales apuntan hacia él?
